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Liberty, la tienda de Cruella de Vil

2 de agosto 2021

La recientemente estrenada película Cruella de Disney, además de presentar una magistral interpretación por parte de Emma Stone en el papel de la desquiciada Cruella de Vil, nos muestra una visión muy bien lograda del Londres a inicios de la década de los setenta donde destaca la tienda Liberty, -donde Stella antes de convertirse en Cruella encuentra trabajo e inicia su carrera en el mundo de la moda-;  inaugurada en 1875, que es todo un clásico de Londres a la cual la película de Disney volvió a poner en el candelero. Conozca la historia: 

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La película de Disney protagonizada por la ganadora del Oscar, Emma Stone-1988, en el papel de Cruella de Vil y la doblemente premiada, Emma Thompson-1959, encarnando a la Baronesa von Hellman, caprichosa diseñadora de modas, nos transportan mágicamente al Londres de los años setenta, en donde la tienda departamental Liberty se convierte en parte vital de la trama, ya que es en ese lugar donde Estella -antes de convertirse en la excéntrica Cruella- consigue su primer trabajo en el camino de convertirse en un ícono de la moda y en archi enemiga de la Baronesa, por razones que preferimos no contar por sí acaso aún no ha visto la película

 

Muchos al ver la película pensaron que la tienda Liberty era una creación de la imaginación de Aline Brosh McKenna-1967 a quien le debemos la muy bien lograda historia de la película; pero lo cierto es que Liberty es tan real como el Palacio de Buckingham o el Big Ben, es una tienda real, “de carne y hueso¨ y todo un símbolo de la ciudad. 

 

Liberty es una de las más emblemáticas tiendas departamentales de Londres, como lo puede ser también Harrods o Selfridges y su existencia se remonta a la ya muy lejana época victoriana. Liberty fue fundada en 1875 en el número 218ª de Regent Street por un joven emprendedor, Arthur Lasenby Liberty (1843-1917) que desde la época en la que trabajaba como sencillo vendedor de una tienda de telas soñaba con ser el propietario de una tienda diferente, una tienda que no existía pero estaba en su imaginación, un lugar donde se vendieran productos diferentes, traídos de los más apartados lugares del mundo y que además marcara la tendencia de la moda en Londres

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Para lograr su objetivo Arthur Lasenby movió cielo y tierra, ya que dinero no tenía pero si mucha iniciativa y determinación: después de tocar muchas puertas acude a su futuro suegro y le pide un préstamos de £2,000 con el cual logra abrir Liberty, una pequeña tienda dedicada a la venta de telas importadas donde al inicio solo trabajaban tres empleados. Afortunadamente para Arthur las cosas empiezan a ir muy bien y poco a poco la tienda va logrando una fiel clientela, al punto que solo después de 18 meses de operación le devuelve al suegro lo prestado, compra el local donde funcionaba la tienda y además el local colindante ampliando el negocio.  

 

Para 1884 Arthur se da cuenta que Liberty debe ampliar el surtido, las telas importadas no eran suficiente para mantener el negocio, así que busca el apoyo del arquitecto y diseñador Edward William Godwin (1833-1886) y lanzan de manera conjunta una línea de prendas de vestir terminadas, que tiene gran aceptación principalmente en la clase alta londinense, Liberty se convierte en eso que Arthur soñó: “un lugar que marcara tendencia”

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El inquieto Arthur no se quedó tranquilo y al año lanza una sección completa en el sótano de la tienda para la venta de alfombras, muebles y artículos de decoración básicamente importados. Liberty se convirtió en el lugar para comprar y soñar, ya que resultaba de lo más exótico tener un lugar con productos de tierras lejanas como India, Sri Lanka o Tailandia: ninguna otra tienda de Londres tenía lo que Liberty tenía.

 

Por esa época uno de los principales fanáticos de la tienda, era el gran escritor Oscar Wilde (1854-1900), que compraba allí todo su guardarropa, y no solo compraba sino que se encargaba de dejar muy en claro durante sus viajes -principalmente a Estados Unidos- cuando se le preguntaba donde se vestía, que lo hacía en Liberty de Londres. Cada vez que un norteamericano adinerado llegaba a Londres, Liberty se convertía en parada obligada y si bien Oscar Wilde fue duramente juzgado por ser homosexual -lo cual le valió inclusive ir preso-, nadie podía cuestionar su impecable gusto al vestir. Wilde era  “un incipiente influencer” que hoy hubiera contado con millones de seguidores en instagram.

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A inicios de los años veinte y luego que la Primera Guerra Mundial ya había terminado, Liberty decidió que era momento de ampliar y hacerlo en forma -la tienda les había quedado pequeña y querán ampliar las categorías-, no se apartaron mucho de la muy comercial Regent Street, escogiendo la calle posterior Great Marlborough Street a solo una cuadra donde en un terreno más grande construyeron una nueva tienda que conectaba con la tienda original pero con un diseño totalmente diferente inspirado en el clásico estilo tudor, el de Enrique VIII, Ana Bolena y todo el elenco; es decir techos a dos aguas, ventanas pequeñas, vitrales y mucha pero mucha madera, al punto que para conseguirla tuvieron que  adquirir los restos de dos embarcaciones, el HMS Impregnable y el HMS Hindustan: pronto la inconfundible fachada estilo Tudor de Liberty se convirtió en un símbolo de la ciudad.

 

En paralelo a la construcción de la nueva tienda, Liberty se dedicó a crear solidas relaciones con los principales diseñadores ingleses, la idea no era solo importar las telas sino tener diseños propios y así surge Liberty Art Fabrics una división exclusivamente dedicada a crear diseños y fabricar telas en esa época inspirados en el Art Nouveau, no tardó mucho tiempo en que los diseños de Liberty se ganaran un espacio en el competido mercado del diseño textil europeo. Hoy las telas de Liberty siguen siendo una de las razones del éxito de la tienda, ya que son muchos los decoradores europeos que buscan los imaginativos diseños para fabricar cortinas, cojines o tapizar muebles

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Pero desafortundamente no todo fue felicidad para la tienda, Liberty padeció los efectos de los bombardeos alemanes que azotaron a Londres durante la Segunda Guerra Mundial; la tienda sufrió daños y tuvo que ser reconstruida, en algunas secciones casi desde cero: y lo triste fue que no solo tuvo pérdidas materiales, 20 personas del staff se enlistaron en el ejército inglés y perdieron la vida. Hoy hay una placa en la tienda donde se rinde un homenaje a estos vendedores que partieron a la guerra y no volvieron nunca más.

 

Pero como todo en la vida “el show debe continuar” y Liberty a pesar de los estragos de la gran guerra estaba decidida a dar la lucha, en años de racionamiento y restricciones: durante esa época las vitrinas de la tienda se convirtieron en el alma de la tienda, ya que a través de ella se transmitían mensajes de esperanza a los golpeados londinenses, principalmente en Navidad: y es una tradición que llega hasta hoy, las vitrinas de Liberty son un clásico de diciembre y el público espera con devosión el día en el que son descubiertas.

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Hoy en Liberty se puede encontrar una variedad muy diversa de productos; desde prendas de vestir de la marca propia de la tienda, pasando por marcas de los más importantes diseñadores europeos, así como una selección impresionante de telas, con patrones exclusivos y materiales que van desde la seda, el algodón o lana por mencionar algunos.

 

La sección de decoración sigue siendo una de las preferidas y es una de las razones por la que la tienda es muy visitada, la oferta en vajillas, manteles, cubiertos, cristalería es realmente espectacular y es imposible no entrar a la tienda y no querer comprar todo: y es que después de casi 150 años de existencia, el deseo del fundador se mantiene, y es el de generar ese efecto “wow” en los clientes.

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La película Cruella de Vil le ha brindado un justo homenaje a una tienda que ha visto y pasado por todo, guerras, bombas, disturbios, crisis, recesiones, tormentas, la lista puede ser enorme, pero desde sus ubicaciones en Regent Street y Great Marlborough Street mantienen el compromiso de abrir sus puertas sin importar que el mundo exterior se esté derrumbando y es que de eso se trata el tener una tienda.

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