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Cine y popcorn, amor eterno

31 de enero 2022

Tiempo de lectura: 2 minutos

Los cines poco a poco y a pesar de la pandemia y las diferentes sepas están ganando nuevamente público, y es que no hay servicio de "streaming" ni televisor HD o Super HD que logre reemplazar la mágica experiencia de acudir a una sala de cine a ver una película con un balde de popcorn, ya que si existe un matrimonio perfecto es el del cine y el del popcorn.  ¿Desde cuándo existe esta mágica relación? pues aquí se lo contamos:

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El popcorn es el “snack” asociado por naturaleza con el cine; pero éste matrimonio que hoy parece indisoluble y eterno no siempre fue así. Pensar en popcorn, palomitas de maíz, crispetas, rositas, pochoclo, cotufas o como quiera que se le llame a éste popular alimento, es también pensar en cine. El solo olor nos lleva a noches de películas y resulta impensable imaginar sentarse en una butaca de cine sin un balde de popcorn caliente que será el acompañante ideal durante toda la película.

 

La historia del popcorn y el cine no fue siempre "un romance de película" muy por el contrario hubo una época en la que esta unión perfecta no existía. Así como lo oye, existió un tiempo en el que el cine no se asociaba con éste alimento. 

Para empezar es importante dejar claro que el "popcorn" no es un alimento nuevo; el maíz se cultivaba en México desde hace 9,000 años; arqueólogos han encontrado en ruinas mexicanas "popcorn" que data de 3,600 años de antigüedad. Existen expertos que señalan que la variedad de maíz con la que se prepara el popcorn fue la primera variedad que los seres humanos conocieron, pero no fue hasta inicios del Siglo 18, a través de comerciantes, que ésta variedad de maíz llego a Estados Unidos; concretamente a las ciudades de la Costa Este.

Desde Nueva York, Boston y Washington el maíz para preparar "popcorn" se esparció rápidamente por todos los Estados Unidos y comerlo se convirtió en todo un fenómeno, al punto que el término ingreso al Diccionario de Americanismos en 1848. El "popcorn" literalmente había reventado en todo Estados Unidos y era el alimento más popular en ferias populares y circos. Sólo había un lugar donde el popcorn no era bien visto: Los Teatros.

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Una de las razones de la popularidad del popcorn fue su practicidad para la preparación; pero en 1885 la manera en la que se preparaba cambió para siempre; Charles Cretor inventó la primera máquina a vapor para producir "popcorn"; pero lo más importante del invento de Cretor era que la máquina era rodante y se podía llevar literalmente a todas partes. 

El carrito para hacer popcorn inventado por Cretor se convirtió en un clásico en las principales calles de las ciudades de Estados Unidos. El olor del popcorn recién preparado era el principal gancho para que las personas hicieran un alto para comerse una bolsita. A pesar de la popularidad los teatros y cines no permitían el consumo de éste alimento al interior de las salas. 

Los cines no querían tener ninguna relación con el popcorn. Andrew Smith, autor del libro “Cultura pop; historia social del popcorn” señala: “los propietarios de los teatros no querían que el popcorn ensuciaran sus elegantes alfombras; lo veían como un alimento poco elegante y no querían que su sofisticada clientela fuera distraída con el ruido de alguien masticando popcorn, más aún en una época en la que el cine no era sonoro".

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En 1927 el sonido se añadió al cine. “por si no lo sabe no siempre las películas tuvieron sonido; eran películas mudas”; y el sonido generó que todo un nuevo público se volviera adicto a las películas, ¿y porque no antes?  pues por una razón muy sencilla que hoy nos podría sorprender; durante la época del cine mudo no todos sabían leer y las películas mudas tenían subtítulos "el que no sabía leer estaba frito". Para 1930 la audiencia a los cines en Estados Unidos era de 90 millones personas a la semana; pero a pesar de tener tanto público el "popcorn" y otros "snacks" no eran admitidos al interior de las salas. 

Dicen que de las grandes crisis surgen grandes oportunidades -lo estamos viviendo hoy- y eso fue lo que sucedió: la Gran Depresión que hundió a Estados Unidos en la crisis económica más severa de su historia fue la razón que abrió las puertas de los cines al "popcorn". Los norteamericanos encontraron en el cine un medio de diversión económico y para acompañar la experiencia y debido a al precio empezaron a comprar "popcorn" en la calle antes de entrar  y lo metían clandestinamente escondido en los abrigos. 

Los propietarios de los cines vieron que era imposible contener el ingreso del "popcorn" al cine y finalmente decidieron dejar de pensar en que el "popcorn" no era lo suficientemente elegante para las salas y decidieron alquilar espacios en  los lobbys a vendedores de "popcorn". El "popcorn" había ganado la batalla e ingresaba con todas las de la ley a los cines.

No pasó mucho tiempo para que los propietarios de los cines se dieran cuenta del negocio que significaba la venta de este “snack” que durante años habían despreciado. La solución fue dejar de alquilar los espacios para la venta de "popcorn" a terceros y abrir ellos mismos grandes espacios para la venta no solo de "popcorn" sino de refrescos, chocolates, caramelos, etc. El "popcorn" y las golosinas permitió a la industria del cine sobrevivir durante la Gran Depresión y entender que en el negocio de los cines las golosinas eran la mejor fuente de ingreso, mejor aún que la misma entrada.

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La Segunda Guerra Mundial no hizo más que consolidar el romance entre el "popcorn" y los cines; para el final de la guerra la mitad del popcorn que se consumía en los Estados Unidos era el de los cines.

El negocio de las golosinas se volvió tan importante que antes de las películas los propietarios de las salas se encargaban de publicitar en las pantallas la posibilidad de comprar "popcorn", refrescos y golosinas en los lobbys de los cines. Algunos más audaces interrumpían la proyección de la película para poner este tipo de publicidad. 

El boom de la televisión a inicios de los sesenta alejó al público por un tiempo de las salas de cines, las familias norteamericanas estaban eufóricas con los televisores, era como tener el cine en casa, fueron años difíciles para la industria del cine, que finalmente encontró una manera de continuar:  se crearon los grandes complejos cinematográficos con 10 o 12 salas al interior de los Centros Comerciales y gigantescas zonas para la venta de golosinas y evidentemente para la venta de "popcorn". El cine se convirtió nuevamente en toda una nueva experiencia 

Hoy con el auge de las nuevas tecnologías a nivel de sonido y calidad de imagen ir a ver los estrenos de temporada en el cine local es algo que la televisión, el cable, ni inclusive las plataformas de streaming podrán reemplazar el placer de entrar al cine sentarte en una muy cómoda butaca y disfrutar de un balde de "popcorn".

Hoy el coronavirus ha puesto en jaque la industria del cine; pero como siempre ha sucedido encontrarán una manera de continuar pero siempre de la mano del "popcorn"  una dupla indisoluble que estamos seguros nadie podrá separar.

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