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La fabulosa historia del lápiz labial

Es quizás el producto de belleza más popular del mundo, y su existencia se remonta a épocas inmemoriales; desde la época en que se fabricaba mezclando piedras preciosas e insectos, hasta las fórmulas avanzadas que hoy conocemos; y es que el  lápiz labial ha acompañado a las mujeres como un fiel accesorio para hacerlas sentir más bellas y seguras.

Quien se atreva a negar que los labios no son la parte más sensual del rostro; probablemente no tenga ni idea de lo que está hablando; y es que los labios y en especial los labios de la mujer tienen el poder de transmitir femineidad, serenidad, sensualidad y si a esto se le añade color todo esto se intensifica. El aspecto de los labios pueden darnos una pista de la edad, el estado de ánimo y de salud de una persona, es por esta razón que desde épocas inmemoriales las mujeres han buscado formas de resaltarlo.

 

En la antigüedad el maquillaje era un símbolo de status ya que solo las personas privilegiadas podían acceder a él. En Mesopotamia por ejemplo; para fabricarlo se utilizaban pigmentos naturales extraídos de la cochinilla, o preparados con henna o arcilla, que se solían  mezclar con  piedras preciosas para dar brillo,  formando una pasta que luego se aplicaba a los labios.

Las egipcias iniciaron la moda de pintarse los labios con un tinte hecho de ocre rojo y óxido de hierro natural que extendían con un cepillo o un palito, también se teñían los dedos de las manos y de los pies con alheña para conseguir una coloración anaranjada rojiza, y acentuaban con una tonalidad azul las venas de sus senos y daban un toque dorado a sus pezones. En Japón también se utilizaba el maquillaje denso y barras de labios oscuros derivados del alquitrán y la cera de abejas.

En la Grecia Antigua pintarse los labios tenía una connotación totalmente diferente y estaba asociado con la prostitución, donde era una ley que las prostitutas se pintaran los labios con tonos oscuros. 

El cristianismo  condenó el uso de labiales o cualquier tipo de maquillaje. Los labios rojos se asociaron con la adoración de Satanás, y se sospechaba que las mujeres que utilizaban labial eran hechiceras o brujas. Los bálsamos, en cambio, eran aceptados, así, secretamente, agregaron color a los básamos o recurrieron a pellizcar, morder o frotar los labios con diversos materiales para que parecieran más rojos.

En el siglo XVI el labial re-aparece durante el reinado de la reina Elizabeth de Inglaterra. Ella popularizó la piel pálida y los labios rojos, para realzar su apariencia casta y etérea, es de esperarse, que esto se limitara solo a las damas nobles. Tres siglos después los labiales permanecieron accesibles para los actores y prostitutas.

A finales del siglo XIX, el fabricante francés Gerlain, creó un palo hecho de sebo, cera de abejas y aceite de oliva envuelto en papel, con costos de fabricación más baratos y facilidad de transporte, lo que lo hizo muy popular

En 1915, el estadounidense Maurice Levy creó un cilindro de metal con una pequeña palanca a un lado que levantaría una barra de labios para su aplicación mientras la protege cuando no está en uso. Hubo rumores de que la cubierta de los labiales se fabricaban con cubiertas de munición, situación que alejó a la clientela.

 

En 1920 el labial ya había ocupado un lugar permanente en la vida cotidiana de las mujeres. Fue en 1923, cuando James Bruce Mason Jr. inventó el sistema del lápiz labial como lo conocemos hoy, el que con un giro la barra de labios va saliendo poco a poco.

La influencia de las estrellas del cine mudo influyó para iniciar el uso de tonos oscuros como ciruelas, berejenas y marrones. Las revistas alentaban a las mujeres a usar colores elegantes y las mujeres se entregaban a esos consejos, como si fuese la última palabra.

STENCIL FOR LIPSTICK Helena Rubenstein inventó el labial de arco de cupido que prometía dar esa codiciada forma a los labios. Y un dato curioso es que las mujeres también usaron esténciles para lograr esa forma.

Fue también en los años 20’s la primera ola feminista que buscaba ser incluída en las votaciones, por esta razón, el labial fue considerado como símbolo feminista.

En 1925 nace el labial Tangee (mandarina), una verdadera maravilla que se ajustaba al tono de la piel después de su aplicación, waterproof y permanente. Solo una aplicación era necesaria al día, causó sensación en los Estados Unidos. Pero la fórmula tuvo problemas, producía resultados desiguiales y el color pasaba más allá de los límites del labio.

En 1930, el amor por el lápiz labial no fue menor por la depresión de esta época. Pasando por los peligros de la Segunda Guerra Mundial, las mujeres realizaron trabajos laboriosos con hombres en las fronteras de la guerra. Los suministros de todos los materiales eran escasos, y los tubos de metal de los labiales se reemplazaron por plástico y papel. El maquillaje en esta época era una forma de aumentar la moral a los soldados, y el labial era lo más accesible y rápido de utilizar, un rojo brillante ayudaba a pasar el tiempo sombrío de la guerra.

Hasta esta década los acabados habían sido elegantes y mate, pero Max Factor comenzó a vender lip gloss, y se convirtió en un gran éxito, que antes solo era exclusivo de las actrices de Hollywood.

1930 – 40 Una segunda forma de lápiz labial cambiante, que estuvo brevemente de moda a fines de la década de los 30’s y principios de los 40’s, fueron los labiales negros que cambiaban a rojo en los labios. La idea parece haber sido originada por Paul Baudercroux, el químico responsable del labial Rouge Baiser que se suponía que era “a prueba de besos”, pero rápidamente se retiró porque era demasiado caro y otras marcas sacaron labiales 

Empresas como Chanel, Guerlain, Elizabeth Arden y Estée Lauder comenzaron a vender labiales.

En 1940 las mujeres preferían las barras de labios más cremosas que tenían un alto brillo, una apariencia húmeda y con más colores. El color fue fuertemente promovido por las compañías de cosméticos desde finales de la década de 1930 hasta la Segunda Guerra Mundial, al igual que la coordinación del color con la ropa, la tez, los ojos , el cabello y los esmaltes de uñas.

La idelebilidad volvió a estar de moda en 1950, cuando Hazel Bishop presentó su labial duradero, indeleble y pigmentado. En pocos años capturó el mercado estadounidense, comenzando lo que llamaban “la guerra del labial”

Al final de la Segunda Guerra Mundial, el lápiz labial se había convertido en un elemento esencial de maquillaje para muchas mujeres. La competencia fue feroz, y nadie luchó más que Charles Revson Revlon, entonces el vendedor número no de labiales en EEUU, pero la campaña de Hanzel Bishop para vender su “long lasting”, en 1950 consiguieó fuertes ventas, a lo que Revlon respondió y así entraron en “la guerra del labial”, a la que se unió más tarde la marca Coty.

En los años 50’s surgieron los íconos de Hollywood como Grace Kelly, Marilyn Monroe, Audrey Herpburn y Elizabeth Taylor, todas ellas con labios intensos y cubiertos de labial, todas las mujeres las admiraban y querían lucir como ellas.

La demanda de indelebles en los años 50’s se genero en gran medida por las campañas masivas de publicidad. Sin embargo, a diferencia de la década de los 30’s, aumentar el poder de tinción de las barras de labios no sería suficiente para garantizar las ventas a largo plazo.

Ésta ha sido la problemática desde entonces. Las mujeres quieren un labial cremoso, con una buena gama de color y que permanezca en los labios. Afortunadamente, la industria química, fue cada vez más capaz de propocionar las materias primas que necesitaban para realizar esto.

En 1960 los colores rojos profundos dieron el paso a los corales, rosas y tonos nacarados, pigmentos más homogéneos y más duraderos. Su inspiración eran las artes y la cultura popular. En 1973 Bonnie Bell presentó “Lip Smackers”, que era un labial con sabores. Estos se convirtieron en un éxito instantáneo entre las jóvenes.

En 1980 el concepto de la vestimenta poderosa también tocó los labios, los audaces rojos fueron una declaración una vez más. Coincidir con el color de tus labios con tus atuendos estaba en boga. Los labios de un rosa agresivo y toda su gama se mantuvieron dentro de la cultura de fiesta y danza de la época. Los labios góticos también fueron populares en algunas subculturas.

En 1990, fue la era del maquillaje simple, la gente se volvía cada vez más consciente del medio ambiente y crecía la demanda de fórmulas libres de químicos para el labial. El tatuaje o el color semipermanente del labio se volvía popular. Pero los años 90’s se recuerdan como la era del perfilador de labios, , nada grita más la década de los 90’s que unos labios oscuros con un lápiz perfirlador más claro. Marcas como Mac, Urban Decay llegaron a la escena.

2000’s iniciaron con todo a cerca de Britney Spears, Cristina Aguilera y Paris Hilton. El brillo en los lip glosses fue unos de los accesorios favoritos.

Ahora la variedad de colores y fórmulas disponibles son alucinantes. Desde los tonos nude hasta las opciones más divertidas como el amarillo o el verde, el labial se ha convertido en un símbolo de expresión.

El labial ha recorrido un largo camino desde las piedras e insectos triturados hasta las fórmulas super avanzadas que tenemos hoy en día. Lo que es un hecho es que el labial siempre nos ayudará a vernos y setirnos mejor

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