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La verdadera Annabelle

22 de octubre 2021

Tiempo de lectura: 2 minutos

Muchos piensan que Annabelle  -la famosa muñeca- es idéntica a la que aparece en la película. Lo cierto es que la verdadera Annabelle es una muñeca de trapo de la marca Rageddy Ann, muy populares en la década de los setenta y muy distinta a la del cine...lo curioso es que no tiene nada de espeluznante.

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La película Annabelle-2014 - y todas sus secuelas-  popularizaron la historia de una muñeca embrujada, pero también nos hicieron creer que la  muñeca era idéntica a la escalofriante y terrorífica creación de la exitosa película. Lo cierto es que la verdadera Annabelle no era de porcelana ni tenía el aspecto de una espeluznante niña diabólica. La realidad es que la verdadera Annabelle era una muñeca de trapo de la marca Raggedy Ann, que fueron muy populares en Estados Unidos durante la década de los setenta, la diabólica muñeca no era más que una las miles de este tipo de tiernas muñecas que hicieron las delicias de niños y niñas durante esos años, pero esta en particular escondía un terrible secreto.

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Para entender bien a la verdadera Annabelle debemos conocer primero a Raggedy Ann: Antes de ser muñeca, Raggedy Ann era el personaje central de una serie de libros para niños escritos por el norteamericano Johnny Gruelle (1880–1938)  a finales de la segunda década del siglo pasado.

 

Raggedy Ann fue presentada formalmente al mundo a través de una historia llamada "Raggedy Ann Stories" - 1918; lo innovador de este lanzamiento literario era que los libros venían acompañados con una pequeña muñeca de trapo a modo de regalo, lo cual como es de suponer convirtió a los libros en un éxito automático de de ventas, al punto que para 1920 ya había hecho su aparición un hermanito de la muñeca llamado Raggedy Andy que vestía un traje de marinero. Raggedy Ann y Raggedy Andy fueron muy populares durante varias décadas; pero como suele suceder con muchos productos, en algún momento cayeron en el olvido.

 

La década de los setenta trajo de regreso a Raggedy como un juguete del tipo “vintage”, y también como una forma pasiva de  protesta respecto a la gran cantidad de muñecas de plástico que se comercializaban y su impacto en el medio ambiente. Resultaba “cool” para la época comprar una muñeca de trapo y lanzar un mensaje respecto que los juguetes a pesar de ser simples y sencillos pueden ser divertidos. No hubo una sola niña que no quisiera  una Raggedy Ann y una de las miles que se vendió fue precisamente Annabelle.

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La  Raggedy Ann de nuestra terrorífica historia fue comprada en 1970 como regalo de una madre a su hija que curiosamente no era una niña sino una joven "hecha y derecha" de alrededor de veinte años llamada Donna que estudiaba enfermería y compartía su pequeño departamento con una “roommate” llamada Angie.  Donna recibió la muñeca encantada; le pareció tierno que su madre hubiera pensado en algo así como regalo e inmediatamente la puso en su cama.

 

Desde que Annabelle llegó al departamento de Donna empezaron a suceder cosas extrañas: la muñeca aparecía todas las mañanas en una posición diferente a la que había sido dejada la noche anterior; amanecía con las pìernas cruzadas, los brazos levantados o en posturas caprichosas. Donna llegó a declarar que inclusive la muñeca aparecía en habitaciones diferentes. La cosa no quedó ahí y al poco tiempo se encontraron extrañas notas escritas con mensajes que decían “ayúdanos” o “ayuda a Lou” ...un buen día la muñeca amaneció con un hilo de sangre que le salía de la boca.

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Lo que al principio resultaba curioso y anecdótico, se convirtió  en toda una pesadilla; Angie amiga de Donna sugirió llamar a una "medium" para que tratara de encontrar una explicación a lo que venía sucediendo. La "médium" realizó una sesión y llegó a la conclusión que el espíritu de una niña de 7 años llamada Annabelle Higgins había poseído a la muñeca. Aparentemente la niña había muerto en el departamento de Donna  hacía ya varios años.

 

Una noche en la que el novio de Donna, Loo, se quedó a dormir en el departamento, al despertar se dio cuenta que no podía moverse y vio a la muñeca tratando de estrangularlo, Lou atribuyó toda la situación a una pesadilla y continuó visitando a Donna en su casa, pero una tarde en la que él estaba sólo  escuchó ruidos en el cuarto donde estaba la muñeca, al ingresar sintió una presencia pero no había nadie, lo terrible fue que descubrió varios arañazos en su pecho (cuatro horizontales y tres verticales) que se curaron misteriosamente al día siguiente.

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La muñeca se convirtió en un auténtico dolor de cabeza para Donna y Angie; alguien les recomendó tirarla a la basura, pero la "médium" que había descubierto el secreto que encerraba el objeto les pidió encarecidamente no hacerlo ya que el espíritu se podía quedar para siempre en la casa, y luego sacarlo de allí hubiera sido mucho más complicado.

Mientras encontraban una solución ambas mujeres no dormían, tenían constantes pesadillas y vivían permanentemente aterrorizadas, parecía no haber solución a la situación extraña y terrorífica que estaban viviendo.

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Donna desesperada y sin saber qué más hacer, acudió por recomendación de una vecina del edificio a la Iglesia cercana, allí conoció al matrimonio WarrenEd y Lorraine; conocidos estudiosos de lo paranormal. Luego de evaluar la situación llegaron a la conclusión que ningún espíritu humano tenía la capacidad de poseer el juguete y que sólo un demonio tenía ese poder, por lo que solicitaron el apoyo del padre Cooke para realizar un exorcismo y limpiar la casa de espíritus y demonios. Después de una larga sesión los Warren decidieron que lo mejor era llevarse la muñeca, frente a lo cual Donna aceptó encantada...finalmente pudieron conciliar el sueño. 

 

La verdadera muñeca Annabelle puede contemplarse actualmente en el Museo de lo Oculto que Ed y Lorraine Warren tienen en la ciudad de Monroe - Connecticut. La muñeca  permanece encerrada en una caja de madera, sellada con un cristal. Un cartel advierte a los visitantes del supuesto peligro que encierra este aparentemente simpático juguete, y para evitar problemas un sacerdote acude al lugar dos veces al mes para echar agua bendita sobre Annabelle.

 

Pues ya lo sabe Annabelle no es la terrorífica muñeca que la película retrata, y la realidad es que se trata de una muy dulce muñeca de trapo. Después de leer esta historia la próxima vez que compre una muñeca de trapo lo pensará dos veces...o quizás tres.

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