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Le Bon Marché; ahí empezó todo

Hoy Francia está de fiesta y para celebrarlo queremos rendirle un homenaje a Le Bon Marché, la primera Tienda Departamental de París y la pionera en implementar policas de servicio que han llegado hasta nuestros días. 

14 de julio 2020

La ciudad de París poco a poco va saliendo del encierro producto de la pandemia y las personas nuevamente han empezado a frecuentar las terrazas y las tiendas. El miedo va quedando atrás, pero no las medidas de precaución por lo cual los parisinos celebrarán hoy 14 de julio de una manera diferente.

 

Queremos aunarnos a la celebración con un especial homenaje a Le Bon Marché la primera y más antigua tienda departamental francesa que desde su fundación en 1838 ha visto pasar la historia de los casi últimos dos siglos y se ha enfrentado a situaciones más complicadas que las que el mundo vive hoy y ha encontrado la forma de salir adelante.

Le Bon Marché ostenta el título de la "Tienda Departamental más antigua de París"; producto del emprendimiento de Aristide y Marguerite Boucicaut, matrimonio que revolucionó el retail de esa época con un concepto de tienda que no existía y con políticas comerciales que hoy nos parecen básicas pero que durante la primera mitad del Siglo XIX eran totalmente innovadoras. A Le Bon Marché se le atribuye por ejemplo ser la primera tienda del mundo en la que los clientes podían devolver la mercadería si ésta no satisfacía sus expectativas y también la primera en utilizar la idea de un catálogo como herramienta de ventas a distancia. 

¿Y quiere saber más? Le Bon Marche fue la primera en no cobrar por el “delivery” siempre y cuando las compras del cliente superaran los 25 francos. Así pues la próxima vez que un “delivery” gratuito llegue a su puerta recuerde que fueron los franceses en inventar el concepto.

Le Bon Marché abrió en París  un concepto de tienda que se volvió el “standard” de todas las tiendas departamentales alrededor del mundo: “todo bajo un mismo techo”. Le Bon Marché puso de todo en un solo espacio, desde pantalones, hasta ropa de cama, pasando por vajillas y utensilios de cocina hasta maquillaje. Antes de la aparición de Le Bon Marché en París; las compras se realizaban en tiendas especializadas, así si se necesitaba una sombrilla acudías a una tienda de sombrillas y si requerías una vajilla pues comprabas en un lugar que sólo vendía vajillas. El concepto de todo en un solo espacio fue revolucionario y se convirtió en el principal atractivo de la tienda.

La experiencia de compra también fue cambiada radicalmente por Le Bon Marché: lo común para ese entonces era llegar a una tienda y encontrar toda la mercadería dispuesta atrás de un “counter” de modo que si requerías revisar el producto necesariamente debías contar con la ayuda de un dependiente que  teacercaba los productos; en Le Bon Marché el cliente podía desplazarse libremente por la tienda y tocar a gusto a fin de comparar y tomar una decisión; y lo que era más importante la mercadería tenía etiquetas con los precios, cosa que hasta ese momento no se había visto.

Desde la tienda ubicada en la esquina de rue du Bac and rue de Sèvres, Le Bon Marché cambiaría para siempre la manera de comprar. La política de puertas abiertas animaba a los clientes a explorar  y visitar la tienda sin sentirse “forzados” a comprar, ni intimidados por lo vendedores. 

Mónica  Burckhardt en su libro “Le Bon Marche: La invención de la Tienda Departamental” señala que Le Bon Marche no era sólo una tienda, era un lugar de reunión para las mujeres parisinas que utilizaban la tienda como “Club Social”; donde podían conversar con comodidad sin la crítica mirada de sus esposos que las preferían en casa. El pretexto de "voy a comprar a Le Bon Marché" era en realidad la posibilidad de salir y librarse por unas horas del rol de ama de casa. Dentro de las tiendas podían conversar, opinar y pretender que eran independientes.

Jan Whitaker en su libro “The World of Department Stores” señala: “las ciudades del Siglo XIX eran espacios creados por hombres y para los hombres; si eras mujer y pertenecías a la clase media pues no tenías muchas opciones. Las Tiendas Departamentales llegaron para ser no solo un lugar de compras, se convirtieron en una válvula de escape para las mujeres pero para todas las mujeres, principalmente para aquéllas que no tenían acceso a los lugares donde la clase alta se reunía”. Y es que debajo del techo de una Tienda Departamental coincidían tanto las esposas de los aristócratas como las mujeres de sencillos trabajadores.  

 

El ambiente de la tienda y el servicio siempre estuvieron dentro de las prioridades del matrimonio Boucicauts y a partir de 1863 y al adquirir el control total de la empresa decidieron implementar cambios y remodelar la tienda; para empezar contrataron al mismísimo Gustave Eiffel el cual se encargó de crear al interior de la tienda el aspecto de un gran palacio, con una enorme escalera y  una cúpula; la majestuosidad era parte del efecto que atraía a los clientes a la tienda. Adicionalmente se instaló en la tienda una sala de lectura para esposos desesperados, una cafetería, peluquería, sala de billar, agencia de viaje y hasta un módulo para venta de entradas los diferentes eventos culturales de la capital parisina y hasta una galería de arte donde se exhibía el trabajo de futuras promesas. 

En 1984, Le Bon Marché fue adquirida por el Grupo LVMH que decidió que la tienda se convirtiera en una exclusivamente de lujo; por lo que hoy la tienda tiene una selección de las marcas de lujo más famosas del mundo; pero también de nuevas marcas que buscan un espacio en el competido mercado de artículos de lujo; pero a pesar de atender las necesidades de un público muy definido no ha perdido esa obsesión por el servicio; así por ejemplo la tienda cuenta con una zona donde los clientes pueden mandar a confeccionar “jeans” a la medida, participar en clases de cocina “gourmet”, o asistir a charlas de artistas o escritores.

 

Después de casi 200 años de existencia Le Bon Marché sigue siendo un punto fijo en el circuito de compras  de los habitantes de París que la llaman “La Pequeña Gran Tienda Departamental” ya que si se compara con sus dos más importantes competidores;  Printemps (fundada por un ex trabajador de Le Bon Marché) y Galerías Lafayette, (de lejos la más bella de las tres): Le Bon Marché es más pequeña lo cual es hoy una ventaja debido a que los clientes la recorren de una manera más pausada, sin la sensación de no tener tiempo de recorrerla completamente. 

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