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Lunes  31  de julio del 2017

Por: Redacción Avenida Retail

Harry Potter, es considerado la saga de libros más vendida de la historia y sus personajes son los más entrañables para febriles niños y adultos fanáticos. Todos se rinden seducidos por este universo de magia escrito por la autora británica J. K. Rowling.

 

Las aventuras de Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley, en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería y su lucha contra el malvado mago Lord Voldemort, han generado millones de dólares en ingresos para J.K Rowling quien hoy es una de las mujeres más ricas de Gran Bretaña. Que lejana se ve hoy la época en que Rowling vivía en condiciones económicas extremadamente difíciles.

 

La primera novela Harry Potter y la piedra filosofal en 1997 fue el inicio de un aluvión de éxitos literarios para J.K Rowling. 6 libros y siete películas generaron todo un fenómeno social que no sólo se circunscribe a las letras impresas y a la gran pantalla. Millones de dólares se han generado en la venta de productos, porque de Harry Potter hay literalmente de todo; desde figuras de acción hasta ropa, pasando por varitas mágicas, túnicas, serpientes, arañas, dulces y todo cuanto pueda imaginar. El mundo en torno a Harry Potter es inagotable y los propietarios de las licencias en las diferentes categorías lo saben y lo explotan año a año lanzando nuevos y mejores productos.

El Parque de atracciones Universal Studio en Orlando ha recreado con tanta precisión el mundo de Harry Potter que parece que realmente estuviéramos en Hogwarts o en el callejón Diagon, donde encontraremos por ejemplo la tienda de varitas mágicas Olivander,  idéntica a la de la película o la tienda de curiosidades que los hermanos de Ron Wesley abrieron luego de ser expulsados de Hogwarts. Todo está ahí, es como si mundo de Harry Potter su hubiera materializado para el deleite de sus seguidores.

 

A través de crear una experiencia emocional muy potente, el público que visita el Parque se conecta con la película y los personajes de modo que resulta imposible que no terminen comprando productos alusivos a las novelas o las películas. Y es que al final todo está diseñado para eso; para que la pasemos bien y terminemos comprando productos que sabemos de antemano no necesitamos pero que adquirimos por ver felices a nuestros hijos o porque la emoción del momento nos envolvió y queremos llevarnos un pedazo de Harry Potter a casa. La idea es que cada vez que veamos la taza por la que pagamos $20.00 nos acordemos  lo bien que la pasamos y vengan a nuestra memoria recuerdos agradables. Para nada recordaremos el día que llegó el estado de cuenta de la tarjeta de crédito con los gastos del viaje a Orlando y no montaremos en cólera al ver que el perro de la casa mordisquea el peluche de dragón, ese que costó $40, porque tu hijo de 6 años ya ni lo mira. De eso se trata el retail de experiencia emocional; llenarte de pura e intensa emoción en un momento determinado para adquirir objetos que en circunstancias ordinarias no adquirirías.

El retail de experiencia emocional tiene por objeto  crear una experiencia altamente emotiva de modo que cuando estemos en el nivel máximo de felicidad no tengamos reparos en comprar cosas que sabemos no necesitamos pero nos parecen importantísimas en el momento.

No muchas marcas pueden lograr este retail de experiencia emocional ya que se requiere un planeamiento muy fino; no siempre funciona y puede ser desastroso. Recuerde por un momento la cantidad de veces en que ha ido a parques de atracciones, eventos deportivos y conciertos y ha criticado a los que compran polos, llaveros, y demás chucherías. Probablemente la ejecución de la emoción no hizo efecto en usted; pero no significa que no haya sucedido en otros; pero hay lugares donde la emoción es masiva y Harry Potter en Universal Studios es un claro ejemplo.

 

El verdadero retail de experiencia emocional debe estar soportado sobre una estructura creíble, bien realizada; que nos lleve a un viaje de puro sentimiento; de modo que en el punto máximo de emoción estemos dispuestos a meternos la mano a los bolsillos y comprar todo. Los expertos en este tipo de retail son los norteamericanos. Piense por un instante en cada uno de los Parques de Diversiones de Orlando o los de California; o en los museos de Nueva York o Washington; todos estos lugares tienen tiendas donde se venden productos que no probablemente no necesitemos, pero ahí se vuelven prioritarios. El visitante está tan extasiado con la experiencia que no tiene problema en gastar, gastar y gastar.

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